Un mundo de ilusión tras una pequeña puerta

¿Nunca habéis tenido la tentación de entrar en Imaginarium por la puerta pequeña?Creo que nunca lo había comentado con nadie, pero a mí esa puerta me llama cada vez que paso por su lado. Hacía tiempo que quería escribir un post sobre esta tienda.

Me gusta que lo que voy escribiendo tenga alguna relación directa conmigo, con mis gustos o con algo que me va pasando cuando me toca escribirlos. Siempre fui mucho de impulsos, y definitivamente necesito algo que me inspire para divertirme escribiendo. Como os digo, éste llevaba tiempo rondándome la cabeza, pero ha sido éste fin de semana cuando ha pasado algo que me ha hecho decidirme definitivamente. Voy a ser la madrina de un bebe que viene en camino. Recibí la noticia con mucha alegría, y también con alguna que otra lágrima de emoción. Es un momento importante por lo especial de la mamá del pequeño, pero sobre todo por la responsabilidad del cargo que me corresponde.

Tarde o temprano tenía que llegar, últimamente me paso el día mirando cestas de natalicios en Nanos (ya os hablaré de ellas), sonajeros de plata, me parece un regalo  tan especial, y por lo que veo es ¡tan dificil de encontrar uno bonito!, y buscando ‘premios’ porque cierta personita pequeña ha decidido no llorar cuando tiene que quedarse en el cole. A pesar de que en Oshïre solemos decantarnos más por tiendas pequeñitas con un sabor especial, tengo que reconocer que cuando tengo que hacer un regalo a un niño, mi primera opción suele ser Imaginarium. Las tiendas de la cadena me parecen un lugar mágico, no sé si será la puerta, pienso que es porque en general están pensadas para los niños. Los colores, ese ‘orden’ especial de las cosas, las alturas a las que se colocan las estanterías…siempre hay cosas por todos lados, siempre algo interesante que encontrar. Conseguir el equilibrio entre lo educativo, y lo divertido es muy complicado, pero en Imaginarium tienen la fórmula secreta guardada en un cofre cerrado con una llave enorme de plástico de las que todos hemos tenido de pequeños. Pero además tienen una sensibilidad especial. No sólo pretenden educar la cabecita de nuestros niños, sino que les educan el corazón y los sentimientos.

De entre sus miles de productos, para mí la estrella sin dudarlo ni un sólo instante es Nico, un ratón de peluche, apto desde el día cero, hasta los 999 años. Cada vez que compro uno estoy tentada en comprar uno también para mí. Nico no es perfecto, tiene un remiendo, una cabezota muy grande y una orejita más grande que otra. Pero su cara tiene una dulce sonrisa, es un ratoncito feliz. Nico nos enseña que la verdadera belleza está en el interior y que todos los colores son igual de bonitos, él puede ser blanco, celeste, rosa, amarillo y marrón chocolate.

El color es lo único que me falta por elegir de tres Nicos que tengo que adoptar dentro de muy poquito, uno para mi futuro ahijado, otro para un bebé travieso que no se deja ver aún, pero que si deja oír como late fuerte su corazoncito, y el último para el primero que llegará, Curro, que estamos todos deseando que llegue para que vuelvan las sonrisas a su familia.

Hay 26 puertas de 13 tiendas Imaginarium abiertas para regalaros un mundo de ilusión repartidas por Andalucía.

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