Slippers: Extravagancias de andar por casa

Las polarizaciones, y los antónimos son algo que siempre me ha llamado la atención. Sobre todo por lo delgada que es la línea que los separa, y el abismo que se empeñan en colocar entre un y otro término quienes se adscriben acérrimamente a uno de ellos. Puristas y transgresores se empeñan en alejarse sistemáticamente como forma de reafirmar sus posturas, cuando ambos tienen que beber irremediablemente del otro.

En ésa delgada línea se colocan nuestras protagonistas de hoy. Las Slippers. Quién iba a pensar que unas simples zapatillas de andar por casa iban a dar tanto de que hablar. Este calzado tiene su orígen en el siglo XIX cuando los aristócratas ingleses llegaban a casa y se cambiaban los oxford por unas zapatillas normalmente de terciopelo, con suelas de piel flexible que los guardaban de los fríos suelos de sus mansiones. Fué el Príncipe Alberto, consorte de la Reina Victoria, quien popularizó que se le bordaran iniciales, escudos, o emblemas, creando así lo que se conoce como el modelo Albert.

Yves Saint Laurent una vez más se coloca como centro y generador de tendencia. Lo transgresor y lo purista de la mano. Mientras Stefano Pilati saca a los hombres en pijama a la calle, su antecesor en el cargo de director creativo de la firma, Tom Ford, busca en los armarios para sacar prendas clásicas con una vuelta a la sastrería. Y en medio de todo esto, de nuevo las slippers. Una prenda del siglo XIX, emblema de la rancia aristocracia inglesa, que se convirte en extravagante y transgresora cuando sale de su hábitat natural para ser vestida en fiestas.

Nada es nuevo en cualquier caso, ni Flavio Briatore el día de su boda, ni Rafael Medina Abascal, ni Andrea Casiraghi fueron los primeros en calzarse slippers con smoking. Hay que remontarse unos años atrás para encontrar a su precursor, que no es otro que el actor David Niven, protagonista de cintas míticas como ‘El prisionero de Zenda’ o ‘Cuatro hombres y una plegaria’ de John Ford, y símbolo y poseedor de una elegancia de las de antes.

Con la tendencia de vestidos lenceros y trajes-pijama, las slippers dan un paso más en su escalada hacia la extravagancia máxima. De la fiesta, llegan al día a día a complementar a unos simples vaqueros.  A que los puristas se echen las manos en la cabeza, y los transgresores las busquen con ansia. A dar de qué hablar, a crear tendencia, o a ser sólo una rebeldía de cuatro niños bien. En parte, está en tu mano, ¿te atreves?

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